¿Qué pasa en Madrid con el Coworking?

Todos quieren ser Coworking

Y no me extraña, la verdad, porque el coworking engancha, es una pasada…, es un concepto muy atractivo, divertido, flexible, social, diverso en muchos sentidos: profesiones, profesionales, idiomas, nacionalidades, experiencias, etc…, es actual, es el futuro y, no tiene nada que ver con el concepto tradicional de trabajo y de oficinas. El coworking hace de compartir, toda una experiencia. Hay toda una revolución que no tiene visos de frenar, sino todo lo contrario. Promovida en nuestro país, en última instancia, por los movimientos que el mundo inmobiliario y los operadores internacionales están provocando sobre el mundo del coworking y, lo cierto es, que está generando un interés excepcional que se está propagando con un gran crecimiento.

Pero, ¿qué tiene el coworking que a todos atrae?

Que será será qué tiene el coworking que sube como la espuma, que se infla y crece y, a lo mejor ni lo sabías…, a lo mejor, ni siquiera habías oído hablar del coworking y de repente te encuentras este post diciendo que crece velozmente, pero, ¿qué es estooo…?

Es muy curioso porque, actualmente te encuentras situaciones de todo tipo, desde personas que por primera vez escuchan algo sobre el coworking, por ejemplo, el otro día di una charla en un evento y la mayoría de las personas que estaban presentes no habían oído nada antes sobre el coworking y, alguno de ellos estaba pensando en montar algo por su cuenta. Por otro lado, encuentras personas que conocen el termino, pero no tienen una experiencia propia, personal o una idea bien formada sobre ello y, por último, encuentras a personas que son usuarios o lo han sido o, de una forma u otra, han estado en contacto con ello.

Lo cierto, es que desde 2018 y lo que llevamos de año en 2019, el coworking esta creciendo mucho, aunque quizá sería más correcto decir que está siendo más notable, se está haciendo oír más que antes, resuena más, pero no estoy seguro que este creciendo realmente o que esté creciendo desde el punto adecuado.

Lo que quiero decir es que, lo normal es que un negocio crezca fruto de un incremento de la demanda, más personas que solicitan un producto o un servicio, lleva al crecimiento o, por lo menos, es el crecimiento más razonable. Por ello me pregunto, ¿que haya más espacios de coworking significa realmente que haya más demanda?. Podemos suponer que es así, porque sino no los abrirían, no… pero creo que esto no esta sucediendo así, por lo menos respecto al público objetivo al que va dirigido el coworking: los freelance y los autónomos, los que empiezan, los que ponen algo en marcha…

El crecimiento en si, es bueno o tiene cosas buenas, claro que sí, pero lo que no me inspira precisamente es que, el incremento de espacios de coworking no sea como consecuencia de una mayor y mejor adopción de lo que es el coworking, verdaderamente, como filosofía de trabajo: Coworking es COLABORAR.

Lo que no creo es que el incremento de espacios de coworking promovido por empresas esté generando, realmente, una mejor y mayor mentalidad colaboradora y de iniciativas autónomas y freelance que salen de casa, para activarse y poner sus profesiones en marcha en el lugar adecuado para prosperar.

La sensación que tengo es que la capilaridad que está teniendo el coworking no es tan cierta. Lo que pienso es que aunque la oferta de espacios de coworking haya aumentado considerablemente, no estoy convencido de que realmente sean espacios de coworking y que lo que está en su adn, sea verdaderamente, coworking. Aquí puedes leer más sobre qué es el coworking si quieres profundizar.

Tengo la sensación de que esta capilarizando mal.

Vas por las oficinas de algunas empresas y ves que han cambiado su distribución interior, de repente han abandonado su distribución segmentada por mamparas o cubículos y, ahora tienen zonas abiertas y todos trabajan en formato pradera, compartiendo mesa con los mismos compañeros que antes, pero ahora todos juntos y, si te descuidas, te dicen que su oficina es ahora un coworking… (esto no es una opinión, son casos reales)

Se asocia equivocadamente los espacios abiertos a espacios de coworking. Peor aún peor que esto es, que se reduce el coworking a un mero factor estético y decorativo de las oficinas o de los espacios de trabajo y, el coworking sin duda es mucho más que eso.

Pero no sólo lo veo en las oficinas, sino que en los centros de negocio e incluso en los viveros de la Comunidad de Madrid, también se ha reducido, desafortunadamente, el coworking, a un letrero que dice: COWORKING, a unas salas con las mesas juntas, a zonas abiertas sin divisiones, a un factor, en los mejores casos, estético y decorativo del espacio de trabajo, arrancando de él los valores más importantes que lo convierten en una experiencia única de trabajo, cuyo verdadero usuario es el autónomo y el freelance, las startups, no las empresas.

Así que dada esta situación del coworking en Madrid, lo analizo haciendo una analogía con un tema que seguro todos nos hemos encontrado en algún momento. Y es que la actual concepción del coworking viene a ser, cómo decir que un arroz amarillo es paella y si, efectivamente, el arroz de la paella es amarillo, pero es muchas cosas más también y, son esas cosas, precisamente, lo que convierten el arroz amarillo en paella.

Estoy seguro que has escuchado esta afirmación más de una vez:

  • ¿Qué difÍcil es comer una buena paella? ó, ¡¡hace que no me como una buena paella…!!

Tiene sentido, no crees, porque realmente la paella es mucho más que un plato en el que el arroz es amarillo, por eso aunque puedas comer en un montón de sitios algo que se parece mucho a la paella, en realidad no lo es. Porque junto con el arroz se cuecen en la paellera muchos intangibles que parten de la experiencia que controla el fuego, la leña, el tipo de arroz, el tiempo de cocción, el caldo, el mantel de papel, la arena de la playa o las gambas de alicante, los truquillos de cada cocinero que le da un sazón único de cada casa, pero siempre con mucho respeto a que sea siempre, paella.

Pues con el coworking pasa exactamente lo mismo…

…no porque juntes mucho las mesas para trabajar vas a lograr que las personas se junten y colaboren, no, eso no va a pasar y, eso es lo que realmente esta detrás del coworking, la conexión entre personas facilitado de forma natural, sin forzar, sin impostar.

La colaboración no se provoca, no se produce, no se fabrica, sino que se incita a ello, se ponen los medios, el entorno, se crea la atmósfera para que surja de manera natural. No porque te vistas superficialmente de coworking, con un espacio abierto y una estética menos formal  significa que seas un coworking en realidad, eres arroz amarillo, pero no eres paella.

Así que, me resulta curioso lo fácil que es ponerse el cartel de coworking en contraste con lo complicado que es, realmente, generar y provocar un ambiente dónde verdaderamente exista la colaboración entre personas y profesionales. Y sinceramente, tengo la sensación que mucho de esto está sucediendo hoy en el coworking en Madrid, hay mucho arroz amarillo y poca paella.

Las inmobiliarias quieren ser coworking

Colonial y Merlin, son dos empresas dedicadas en parte de su negocio al mercado de oficinas y, han optado por meterse, inteligentemente, en el mundo del coworking de la mano de dos espacios de coworking existentes, Utopicus y Loom. Con ello, actualizan la oferta de su cartera de producto del mercado de oficinas a nuevas demandas y corrientes que llevan ya mucho tiempo campando por EE.UU y UK.

Para que te hagas una idea antes de que comprase Regus el coworking Spaces, estos ya tenía cuatro edificios dedicados al coworking en Amsterdam y, en 2010 llegaban a la City con una nueva apuesta en Oxford Circus, ni más ni menos. Por aquel entonces ya había propuestas en la capital del Reino Unido como The Office Group con unas oficinas de flipar, chulísimas, a todo trapo, con mucho nivel, incorporando y sumando al mundo del alquiler de espacio de oficinas para empresas una estética más abierta, flexible y mucho menos corporativa.

Por aquella fecha WeWork ya tenía dos espacios abiertos y funcionando a todo trapo y, nuestros partners Eoffice, abrían su nuevo espacio en Soho, sería el cuarto.

Ahora todos quieren ser coworking.

Así que era cuestión de tiempo que hiciera su presencia en España el interés de las inmobiliarias por el coworking, aunque más que coworking yo lo llamaría espacios flexibles. Pero ojo, 8 años de diferencia en el calendario, para que lo tengas en cuenta.  La pena es que con ese crecimiento, en el caso de UK fruto de la demanda y de un mercado pujante, no sé hubiera venido a España también esa cultura de colaboración y de activación profesional.

Mi reflexión a día de hoy es, que ahora todos quieren ser coworking. De una manera u otra, todos quieren aportar esa imagen renovada, molona, moderna, abierta y flexible que los espacios de coworking tienen por bandera, y no me extraña la verdad, porque los espacios de coworking molan que te pasaaaaas…, son la leche, son geniales, son la verdadera revolución de los espacios de trabajo, son divertidos, nada formales, creativos, sociales, son germen de nuevas ideas y de innovación, son económicos para que cualquiera se pueda poner en marcha son sus ideas, son colaborativos y alojan algo de gran valor, una comunidad a la que pertenecer, son, sin duda, el futuro.

Los espacios de coworking y el coworking son de naturaleza libres, libres para que lo monte el que quiera y como le de la gana, son espacios para trabajar y relacionarse a partes iguales, pueden estar en cualquier sitio y estar pensados de cualquier manera, no hay fórmulas, ni reglas, son totalmente disruptivos, son casuales, tienen algo de pop up porque se trata de convertir en fácil lo que lleva siendo desde hace tiempo restrictivo y rígido.

Las tres principales claves del Coworking

  1. El coworking es flexible.
  2. El coworking es económico.
  3. El coworking es colaborar.

Así que, lo que pienso realmente es que no quieren ser coworking, sabes, sino adaptarse a una estética actual para refrescar su imagen y su oferta. Es cómo un lavado de cara, pero en realidad, por dentro siguen siendo lo mismo, oficinas, centros de negocio, etc…, pero no un coworking y te explico porqué.

En realidad si un espacio de trabajo no es:

  1. Flexible
  2. Económico
  3. Colaborativo

…y no alberga una comunidad de profesionales, podrá ser muchas cosas, pero no un coworking.

Pero como he dicho antes, el coworking es libre y ojalá siga siempre así, de está manera seréis vosotros quienes discrimináis que os gusta más y con qué encajáis mejor, todas las realidades son aceptadas, posibles y reales, ahora el coworking sólo es uno, igual que la paella.

Recuerda que el coworking nace para los Freelance, para conectar, para colaborar, para huir de la soledad, para tener un sitio al que pertenecer en el que tener tu oficina y pagar un precio que te puedas permitir y, prosperar y progresar de forma flexible, sin ataduras, sin rigideces. Es el mundo del trabajo visto desde las particularidades de los freelance, de su forma de trabajar y de sus posibilidades económicas.

¿Te ha gustado?, ¿qué opinas?, me encantará conocer tu opinión y que compartas tus experiencias y, si quieres conocer Freeland no tienes más que rellenar el formulario y te organizamos un tour para enseñarte el espacio.

¡¡¡Hasta pronto majo / maja!!!

Por | 2019-05-08T16:44:41+00:00 mayo 8th, 2019|coworking, COWORKING EN MADRID|Sin comentarios