Espacios Ágiles

1.Introducción.

Madridagil nos acogió el pasado martes, para dar una charla sobre espacios ágiles. Una tipología de espacio que ha ido tomando realidad de forma orgánica, a medida que la metodología ágil se ha ido extendiendo entre empresas de todo tipo.  El agile o agilismo, es una metodología que cruza el Océano Pacifico, para aterrizar en nuestra querida tierra mediterránea junto a otros muchos anglicismos que viajan de la mano de apasionados profesionales que importan nuevas maneras de innovar como: design thinking, story telling, human center design, lean, customer centric, visual thinking, coworking, networking, etc…

Para aquellos que no estéis familiarizados con ello, agile es una metodología pensada para lanzar productos digitales, software, al mercado de forma iterativa incremental, seleccionando las características esenciales que debe contener el producto, testándolo y desplegándolo en el mercado. A partir de este despliegue, el producto se sigue trabajando y mejorando. De esta manera, agile, destierra la idea tradicional de tener que tener el producto 100% terminado antes de salir al mercado. Por el contrario, el producto sale en un formato básico y está en evolución constante y mejora continua, aportando siempre valor al usuario y adaptándose a sus solicitudes y necesidades.

Usar el espacio como una herramienta

El objetivo de esta charla fue dotar a todos aquellos que os dedicáis al mundo ágil de una herramienta que hasta el momento no habíais tenido en cuenta: el espacio.

Si quieres saber más sobre la metodología ágil, aquí tienes un enlace al manifiesto agile, ya que el objetivo de este post no es profundizar sobre ello, sino sólo hacer una breve introducción.

El origen de los espacios ágiles.

Thinking With You, empresa especializada en formar a organizaciones en agile, con un crecimiento y una penetración en el mercado ascendente, con la que guardo una estrecha relación en Freeland, el espacio de coworking en el que ambos trabajamos, me acercó a la metodología ágil, poco a poco. Con el tiempo, juntos, hemos ido viendo como las organizaciones, cada vez más, se preguntan si los espacios son los adecuados, para el desarrollo de la metodología.

Después de reflexionar y ensayar que condiciones serían las óptimas, para definir un espacio ágil, quisimos aproximar al resto de profesionales algunas de las conclusiones obtenidas, para testar, si, efectivamente, veían la definición de un espacio propio, para el desarrollo del agile como algo útil.

Con tal fin orientamos el meetup y, por ende este post, para dotar a todos aquellos que os dedicáis al mundo ágil, a la facilitación y a los directivos que creen en el cambio positivo derivado de esta nueva manera de liderar proyectos y equipos, de una herramienta que, hasta el momento, no habíais tenido en cuenta: el espacio.

De ahí que concluya que, el origen de los espacios ágiles esté, por un lado en el meetup Madridagil y, por otro lado, en el sitio propio que, desde mi punto de vista, hoy por hoy reclama la metodología, para fomentar el cambio de mentalidad requerido.

Pero si me permites, antes de continuar, quisiera compartir contigo unas ideas previas:

¿Qué es el espacio?

El espacio es el lugar que habitamos, el lugar que ocupamos: el coche, el metro, un ascensor, la oficina, la sala de reuniones, nuestra casa, el salón, la cocina, el baño, etc… todos habitamos en el espacio y, como consecuencia, nos relacionamos con él y con elementos y objetos que lo integran, para entender el espacio en el que estamos y, por lo tanto, saber cómo lo tenemos que usar y cómo nos tenemos que comportar en el.

De aquí extraemos dos realidades importantes:

1. Que los elementos que integran el espacio son  importantes.

2. Que el espacio tiene la capacidad de influir en nuestro comportamiento.

Los elementos en el espacio

Los elementos en el espacio son importantes porque nos transmiten información.

Qué entendemos por elementos: materiales, objetos, muebles, formas, proporción, plantas, flores, colores, tejidos, ruido, sonidos, temperatura, etc…, como ves, el espacio está integrado por un gran número de elementos que forman parte de él, aunque muchas veces los pasemos por alto, los bloqueemos con una parte del cerebro y pensemos que no somos perceptivos a ellos, aunque en realidad nos están enviando mucha información.

¿Qué tipo de información nos mandan esos elementos que integran el espacio?

    • Nos mandan información sobre el uso. Los elementos que integran el espacio nos dan información sobre cómo se usa el espacio, para qué sirve. Por ejemplo, todos entendemos que un horno (elemento) pertenece a una cocina (espacio) y, todos sabemos que en una cocina lo que se hace es preparar comida, cocinar. Si vemos un horno en un espacio sabremos que la función de ese espacio es cocinar, pero a demás el resto de elementos presentes, nos mandarán información que completa la percepción que tenemos. El resto de materiales, formas, proporciones, muebles, colores, instalaciones, etc… nos confirman que efectivamente estamos en una cocina y lo que se hace  ahí es cocinar, porque esos elementos han sido pensados, para dar respuesta a ese uso concreto.
    • Los elementos también nos mandan información sobre cómo se establecen las relaciones en el espacio. Su disposición nos explica como nos tenemos que mover, como podemos usarlo y como podemos interactuar en él. Por ejemplo, si los muebles (elemento) de una cocina se disponen contra la pared, la posibilidad de establecer interacciones personales a medida que cocinamos son más limitadas porque estamos dando la espalda al resto de participantes, pero si los muebles se disponen en el centro en forma de isla, se puede dar lugar a relaciones más sociales, participativas y colaborativas entre todos los participantes.
    • También nos dicen cómo nos tenemos que comportar. Los elementos mandan información que nuestro cerebro recoge de manera inmediata y, en cuestión de segundos nos impactan generando sensaciones y sentimientos que afectan a nuestro comportamiento. Pero esto es tan rápido, que no nos damos cuenta de que sucede por la acción conjunta de los elementos que definen ese espacio. Los materiales y los colores harán despertar nuestra alegría y nuestras ganas de divertirnos, de charlar y de relajarnos, pero también pueden hacer que tomemos una actitud sobria y prudente, silenciosa, recogida y recatada. Las formas y la proporción, nos hará sentir más grandes o más pequeños, más nerviosos o más cómodos, curiosos, sobrecogidos, etc…; la luz natural y los elementos vegetales (biofilia) nos hará conectar con un lado más contemplativo de nuestro ser eliminando componentes como el estrés. El orden y la pulcritud puede hacer que de manera natural nos sintamos más comprometidos a cuidar el entorno o a descuidarlo; el mobiliario nos transmitirá lujo, diseño, poder y también herencia, historia, tradición, arte y artesanía, pero también un sentido comercial y aséptico, descuido y falta de atención a los detalles.

El espacio como una herramienta

Así que después de este preludio, aquí viene lo que verdaderamente quiero que hoy te lleves:

Si los elementos importan porque nos relacionamos con ellos y nos dicen cómo nos tenemos que comportar y relacionarnos y, el espacio, junto con todos los elementos que lo conforman, puede influir en nuestro comportamiento (lo más importante de todo), ¿porqué no lo usamos para generar el comportamiento que queremos en nuestros equipos?, eh…, qué te parece, cómo te has quedado… Efectivamente, podemos usarlo como una herramienta para influir y condicionar (positivamente) sensaciones y sentimientos sobre nuestros equipos…, por lo que , de esta manera, el espacio se transforma en una herramienta súper potente, de gran impacto y con resultados inmediatos, si lo utilizamos para reforzar la actitud que necesitamos, en este caso para sacar el máximo partido al agile reduciendo la resistencia al cambio.

La posibilidad de que nuestros compañeros de trabajo sean más colaborativos, más creativos, más sociales, se concentren más o tengan momentos de divergencia, se sientan más positivos y en definitiva más felices, está a nuestro alcance. Por ello, profesionales del mundo ágil, directivos, ceos, etc…, que creéis en una nueva manera de hacer las cosas más eficiente y, que lucháis contra el cambio como un enemigo invisible, aquí tenéis una herramienta que podéis sumar a vuestras habilidades: el espacio, pero en este caso el espacio ágil.

La justificación de un espacio ágil.

Si, hay un espacio para cocinar llamado cocina, un espacio para hacer deporte llamado gimnasio, un sitio para escuchar música, llamada sala de conciertos, porqué no va a haber un sitio para fomentar, nutrir, entender, participar y actuar de forma ágil, llamado espacio ágil, donde poder transmitir y comunicar mejor cuales son los valores de esta nueva manera de lanzar proyectos e innovar.

¿Qué es un espacio ágil?

Los espacios ágiles son espacios que buscan que nuestros equipos se sientan movidos a actuar y comportarse de manera natural, de forma ágil.

Es un espacio para zambullirse y conectar con la actitud que esta metodología requiere y con los valores que promueve.

¿Porqué un espacio ágil?

Mira…, si tú, agilista, facilitador agile, agile coach, formador, directivo, etc…, tienes que formar equipos en esta nueva manera de liderar, pero, previamente tenéis que luchar contra los patrones establecidos, incluso, contra formaciones previas que no han sido lo rigurosas que debieran, no crees que…, si cuentas con un espacio, un espacio ágil, que invite, que proponga, que active de forma amable y sumerja a los equipos a formar parte del cambio y, sentir que, el agile es lo mejor que les podría haber pasado, os resultará más fácil y efectivo moldear sus mentes, para el cambio que propone esta metología. Para que el resultado sea mejor y la inversión realizada más eficiente.

Por otro lado, si tú, directivo, ceo, gerente, mando intermedio…, ¿no crees que, tu espacio agile puede ser el caballo de Troya de tu empresa?, no crees que puede ser ese fenómeno viral que te ayude a esparcir los valores de la metodología ágil por toda la empresa e infectar a toda la compañía, porque a todos le mole tanto el espacio ágil y lo que los compañeros cuentan que todos quieran trabajar en espacios ágiles usando metodología ágiles.

Tiene todo el sentido, se trata de generar la atmósfera adecuada, para que tus equipos entren a ello sin fricción. Es mucho más gratificante si quieren y se ven atraídos a formar parte, que si lo tienen que hacer porque no tienen más remedio.

¿Cómo es un espacio ágil?

Te invito a que lo veas en nuestro próximo post.

About the autor:

CEO de Freeland. Arquitecto de Interiores y licenciado en Administración y Dirección de Empresas. Diseñador de espacios para el cambio, de experiencias para ser felices, para motivar y para lograr tus objetivos, por eso funde Freeland. Coworker hasta la médula, creo en la colaboración y en la fusión del mundo digital con el mundo físico. Me encontrarás feliz entre los coworkers de Freeland.

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