Espacios de coworking en Estados Unidos

Más que hablar de los orígenes y de los comienzos del coworking en EE.UU, hoy quiero acercaros unos cuantos espacios de innovación, entre ellos por supuesto, espacios de coworking, incubadoras, venture capitals y programas de emprendimiento que he tenido la oportunidad de conocer en mi paso por Estados Unidos, de la mano de  la Embajada de EE.UU en Madrid.

Por un lado, es importante indicar que la magnitud del coworking tiene otra dimensión, al igual que otras muchas cosas en EE.UU, y encuentras grandes representantes en propuestas como la de WeWork, con 26 espacios sólo en la ciudad de Nueva York o Galvanize, con espacios de coworking en San Francisco, Denver y el mismo Nueva York.

Esto da buena cuenta del cambio que el coworking y los espacios de colaboración e innovación han generado en la manera de trabajar de los americanos.

En una revolución inmobiliaria donde los costes del alquiler son cada vez más altos y suben por encima de las rentas, los espacios de coworking se convierten en una solución mucho más que atractiva no sólo para los freelance, sino también para las empresas. Lo más interesante de este hecho es que el mundo corporativo tradicional, como el de la consultoría o la banca ya ha aterrizado en el coworking, integrándose en la comunidad de profesionales y poniendo al alcance de los coworkers sus servicios sin tener que desplazarse.

Sin duda el coworking en EE.UU es un movimiento que mueve a millones de profesionales, es un auténtico refugio para muchas startups que no pueden permitirse tener una oficina propia y que no encajan con el sistema tradicional de trabajo, porque en realidad buscan un  lugar animado en el que trabajar y no el aislamiento de una oficina.

Lo cierto es que los espacios de coworking son verdaderos hormigueros de actividad que basan su éxito en la flexibilidad, en la variedad de servicios y ventajas que ofrecen a sus miembros y en el diseño de una oficinas que nada tienen que ver con el concepto tradicional de oficina. Ahora ir a trabajar se a convertido, para muchas personas en algo que les encanta hacer, porque lo hacen rodeados de otros profesionales y en un ambiente con el que se identifican. En un lugar en el que están a gusto, porque no sólo encaja con su vida profesional, sino mucho más importante, trasciende a su vida personal.

Si te interesa puedes leer mas en: Coworking una forma de vida.

Sin embargo WeWork, no es la única cadena, ni el único representante digno de mencionar de esta nueva forma de trabajar – vivir, donde las startups, los freelance y las empresas buscan una alternativa al incremento imparable de los alquileres.

Por eso, hoy, abrimos la mirada a conocer algunas de las referencias que he tenido la oportunidad de conocer a través de mi paso por EEUU. Para hablar no sólo del coworking como espacio, sino como centro neurálgico de la vida profesional de muchas personas, de muchos profesionales y de muchas empresas, que están en constante evolución.

Trabajar en una oficina abierta y sin jerarquías tradicionales, con un diseño cuidado y agradable que anima a trabajar y a dar lo mejor de ti mismo, impulsando tu creatividad y tu sentido innovador parece una utopia, porque asociamos el trabajo a una actividad impuesta. Pero si te acercas a un coworking verás que esta realidad es cierta y esta al alcance de tu mano.

También incluyo en este artículo, las oficinas de algunas empresas que sin ser espacios de coworking propiamente, han sido diseñadas cuidando el interior como una prolongación del cuidado y la importancia que hay que dar a las personas que trabajan en nuestra empresa y al estado de ánimo que las motiva. Empresas que han adoptado el coworking como parte de los valores corporativos de su empresa, como la agencia digital ISL en Washington y las oficinas de Foundry Group, un venture capital de Boulder, Colorado que ha invertido en empresas tan importantes como Fitbit.

Espacios de coworking e incubadoras en Wahington, Cincinnati, Denver y Seattle completan un tour por diferentes espacios donde se cultiva la llamada a la acción de cualquiera que quiera ponerse en marcha.

Pero sin duda lo más relevante, lo que más me sorporendió fue ver como todos los espacios convivián con una gran actividad y una demanda creciente. En ciudades como Denver, encontrabas coworkings como Galvanize, pero también The Commons of Champa, espacio subvencionado por el estado, con unas instalaciones fantásticas, profesoinales y creativas, con gran variedad de programas y una gran energía que impulsa a hacer algo, a poner algo en marcha, a agitar el árbol de las ideas y la iniciativa.

Es muy motivador ver como el coworking es algo común y habitual. Nadie entiende emprender o iniciar una actividad sin estar abierto a la comunicación, al intercambio y al aprendizaje que proporcionan los espacios de colaboración. Está metido en la mentalidad de todos porque la colaboración forma parte del espíritu y la iniciativa global.

Aunque después de todos los espacios de coworking, empresas, incubadoras, fondos de inversión, etc…, que conocí, lo que verdaderamente me caló y me explicó gran parte de las diferencias que vemos desde la distancia es, la abundancia de programas para aprender a emprender que hay por todo el país. A demás a todos los niveles, desde las universidades privadas, hasta centros de formación profesional o centros públicos para inmigrantes como es el caso de Ventures en Seattle, con un programa que ya ha dado grandes resultados y, en el que enseñan a personas con dificultades económicas, principalmente inmigrantes, a poner en marcha un negocio y buscar financiación. Disponen, incluso de un punto de venta donde enseñar a vender y colocar los productos, a atender y a gestionar el punto de venta, ¡¡es increíble!!.

En Cincinnati, en UPTECH, conocimos a la directora del programa Bad Girl Ventures, un programa de aceleración exclusivo para mujeres. El sistema es el mismo o muy parecido en líneas generales al resto de programas, parten de una base muy elemental y enseñan nociones empresariales, de marketing, de finanzas, de venta, para a través de la práctica avanzar en la idea de tu proyecto a conseguir los fondos que necesitas para ponerlo en marcha. Finalmente tras el programa hay una selección de proyectos y a uno de ellos se le otorgan fondos correspondientes.

En todo este ecosistema el coworking es un común denominador en la mentalidad y en la forma de actuar 100% colaborativa y proactiva, hay un gran compromiso social por devolver a la  sociedad aquello que en un momento sirvió para que otros dieran sus primeros pasos, por lo que contar mentores es muy sencillo, de hecho tienen que hacer fila para esperar su turno para poder colaborar. Por ejemplo, en el caso de The Commons of Champa, Foundry Group aporta fondos para desarrollar un summer camp de emprendimiento juvenil, todos los veranos.

El coworking esta estrechamente ligado al emprendimiento como filosofía, en la que compartir, ayudar, aprender, colaborar, etc… son parte del mínimo común que todos comparten, intrínseco a la idea de emprender o poner en marcha un proyecto. Son ingredientes básicos y los espacios de coworking son los lugares específicos donde esta filosofía tiene su espacio correspondiente y característico. Además se entiende de una forma muy clara y totalmente asociado no sólo al emprendedor sino a la manera de emprender, de echo es raro encontrar diferencias entre incubadoras y espacios de coworking, normalmente coinciden en ambos casos como es el caso de Surf en Seattle.

¿Puede que sea un reflejo de lo que está por venir o de lo que pasará en otros países como el nuestro en el medio o largo plazo?

Todo depende de la demanda, en EE.UU o trabajas o estas en la más lamentable de las situaciones. Si no eres productivo eres expulsado por el sistema y cada vez te hundes más. Sin embargo si trabajas y luchas por progresar el sistema te premia porque hay mucha gente dispuesta a colaborar. Esto genera un gran número de personas luchando por montarse algo por su cuenta, porque hay muchas facilidades para  hacerlo y para aprender a hacerlo de la forma correcta.

Por ello creo que será el nivel del demanda el que determinará si el coworking crece a la misma velocidad. Dependerá del número de empresas que consideren que, los espacios de coworking son los espacios adecuados para su actividad, en lugar de las oficinas tradicionales y, por supuesto del número de personas que crean que, el mejor camino que pueden seguir es el de montarse su propia actividad, por su cuenta, en un entorno creativo y de colaboración en lugar de hacerlo en sus casas o alquilando una oficina.

Lo que esta claro es que alquilarse una oficina es algo impensable para muchas personas y, claro, para muchas empresas también. El precio de alquiler va a seguir subiendo, así que si crees que tu camino pasa por tener un formato más flexible, que te permita crecer y adaptarte, sin duda el coworking es para ti.

About the autor:

CEO de Freeland. Arquitecto de Interiores y licenciado en Administración y Dirección de Empresas. Diseñador de espacios para el cambio, de experiencias para ser felices, para motivar y para lograr tus objetivos, por eso funde Freeland. Coworker hasta la médula, creo en la colaboración y en la fusión del mundo digital con el mundo físico. Me encontrarás feliz entre los coworkers de Freeland.

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